Recíbeme con una sonrisa

Abro la puerta de mi piso y siento una agobiante sensación, como si las paredes se me viniesen encima, quiero gritar, escapar. Pero claro, !es el recibidor de mi casa! y  poco se puede hacer.

– Sabes, tengo algo para ti, pero no se lo digas a nadie, nos tacharan de locos.

Tiramos este trocito de pared , la volvemos a rehacer de cristal , haciendo que tu ordenada y brillante cocina nos reciba con una sonrisa. Y si, a veces después de una cena con tus amigos, algunos gin tonics de mas y todo por recoger, te gustaría esconderla  hasta debajo de la alfombra. Ahora estas justo en ese momento…y el pizzero a punto de picar a tu puerta. Corre!!, baja el cañero store granate, que también los desordenados como tu merecen poder recibir con una sonrisa.

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