Un pequeño mundo de color

De la tostada con mantequilla no pasaba, me daba miedo usar un cuchillo que cortase, la luz no era precisamente de quirófano. Me había resignado a comer allí solo, sin la compañía de nadie, incluso inventamos un sistema de turnos para comer primero uno y luego el otro. Lo que nunca nunca imaginamos es que esto pudiese ser un pequeño mundo de color.

Cambiar el acceso a la cocina, dejando sitio para colocar la mesa en el medio, pasando de 1 plaza a 4 plazas. Ahora un poco de imaginación, atrevimiento y explosión colorista, porque lo alimentos también están llenos de vida, de energía. “Un escultórico” zig zag realizado con el cable de iluminación rojo con las campanas en color turquesa, dan al espacio ritmo y un toque impactante.

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