Una cascada de luz en tu ducha

Pequeño, no matón y  oscuro. Así es como parecía estar este baño, abandonado y resignado a su suerte. La ambición era mas modesta, recuperar su autoestima, darle la calidez y el brillo que merecía.

Revestir las paredes de una fina y bonita textura, destonificada y cálida, que nos anuncia el recorrido hacia la ducha donde «doblamos la apuesta».  Allí en la ducha emerge un revestimiento color antracita, que esculpe de manera muy pronunciada unas lineas horizontales en relieve, que potenciamos con una cascada de luz.

Y si, por fin pude colocar en el revistero del baño la Vogue y la Elle sin que quedaran como un pulpo en un garaje 😉

 

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