El enclave era perfecto: una vivienda en Sarrià que aparentemente lo podía tener todo. Pero lo que de verdad no tenía, en aquel momento, era alma.
Nos encontramos con una vivienda de obra nueva, con algunas ventajas competitivas — aunque la personalización no era una de ellas. Disponíamos de 180 metros cuadrados de paredes blancas y cables saliendo del techo, anunciando que aquello, algún día, deberían ser luces.
Nos pusimos a trabajar desarrollando el Proyecto de Interiorismo, que es mucho más que hacer cosas bonitas.
Iniciamos un recorrido por los RITUALES diarios de esta bonita familia. A cada nueva idea le acompañaba una nueva capa, una nueva piel que iba a conferir esta atmósfera cálida, de serenidad y de cuidado detalle. La nueva vivienda invitaría a la calma, pero debía tener sus dosis de emotividad.
Predominan los materiales pétreos en las zonas nobles, que le confieren al espacio la necesaria conexión con la naturaleza, de donde emana todo y donde puedes conseguir espacios que verdaderamente conmuevan.
Por otro lado, el trabajo lumínico realizado está muy cuidado, con conceptos de luz mínima, que aportan gran emotividad, confort y bienestar a los propietarios de la vivienda.
Y este trabajo de iluminación tiene su máxima expresión en la chimenea, donde el propio fuego es el elemento que ilumina el espacio a través de ella. La escultórica chimenea funciona como una gran celosía, donde el fuego y su luz, a través de sus claroscuros, es casi un reclamo tribal, invitándonos al recogimiento en torno a ella.
Otro de los espacios más icónicos de la vivienda es su preciosa terraza, donde además de un trabajo de jardinería espectacular, se ha realizado el suelo de gran formato cerámico y colocado una pérgola que nos permite disfrutar de privacidad y de todo lo mejor de cada estación del año.
Un trabajo de diseño y fabricación de muebles a medida, con nuestra carpintería que es otra de nuestras señas de identidad.
Asimismo, la aportación de materiales nobles; tanto naturales, como cerámicos, el uso de terciopelos, lacados, rechapados naturales o la implementación de un sistema domótico de control de escenas de luz, que hacen una experiencia vibrante el recorrer la vivienda. Un verdadero trabajo de artesanía, cariño y personalización, para el disfrute de nuestros RITUALES diarios.
La habitación de invitados suele ser el espacio olvidado de una casa. Un sofá cama puesto “porque toca”. Una estancia sin alma. Sin intención.
Pero incluso un espacio flexible como este puede sorprender. Desde su creatividad, su emocionalidad, su factor sorpresa y, por qué no decirlo, desde la intención de provocar un cosquilleo. Un algo.
Creemos que una habitación de invitados también puede convertirse en una experiencia: murales con alma, texturas cálidas, luz suave, arte, plantas naturales y una pátina de espacio cuidado.
La reivindicación de los espacios secundarios. Y el amor al detalle.
El interiorismo es mucho más técnico de lo que os pensáis: incluso en los diseños más marcianos que hayamos podido hacer, hay un porcentaje altísimo de disciplina técnica. Huimos del calor de la tribu o de la idea de que, para llegar a ciertos resultados estéticos, se debe poseer una cualidad o talento especial. No es cierto.
Sin embargo, creemos firmemente que un buen interiorismo tiene que tocar la fibra, ser emotivo, que la idea que proyecte sea sólida, bien sea en el atrevimiento, en la paz, en la clase, en la disrupción. El interiorismo no puede ser temeroso, debe ser decidido… por eso nunca seremos amigos del color blanco.
Miramos estas fotos y sentimos. Nos seduce, tenemos el deseo de acariciar el terciopelo de la pared, nos fascinan las sombras, es una composición sobria y sexy a la vez.
Quisimos describir cómo era la paz en nuestra imaginación y sentimos haberla encontrado.