Dame una cocina blanca y llámame tonto

Hacer una tostada era una verdadera yincana, poner una lavadora como hacer un decatlón. Todos los electrodomésticos de la antigua cocina, nevera incluida estaban situados en el lavadero. La sensación de desorden, de caos con todos los electrodomésticos apilados uno encima de los otros.

Abrir la cocina completamente, tirando la pared que dividía con el lavadero, dando luz, espacio  y profundidad para el uso del día a día. Todo el recorrido pensado, aquí las bolsas de la compra, aquí se guardan los alimentos con comodidad, aquí el lavado y preparación de alimentos con amplitud.

Una cocina minimalista en color blanco,  que siempre transmite frescura y luminosidad, con un granito Warwick Pearl que aporta textura y viste de elegancia… a una cocina que supermola hoy, mañana y siempre.

 

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