Un regalo para Mateos

Aquí se hacia la partidita a domino….y lo sabes. Bueno,  en realidad ya ni eso, el lugar se había convertido en un laberinto claustrofóbico, algo de lo que huir. Yo quería regalarle a Mateos un nuevo espacio, lo merece, muchos años dedicados a la profesión de la hostelería, mucho amor. De la gente del oficio, de los que merecen la pena.

Hacer mas profundo y luminoso el salón, pero a la vez hacerlo acogedor, envejecido, con un aire que nos evocase a los años 30 y 40, recuperando algunos vetustos materiales del edificio de época. Una gran imagen, dividida en 7 partes, preside el salón, nos explica una secuencia cotidiana y nos impulsa a seguir avanzando entre imágenes para descubrir la escena completa. Un modesto salón, para ti, mi hoy amigo, Mateos.

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