Do not disturb

 

Necesitaba alejarme del mundanal ruido, mañana iba a ser un dia entre cámaras, entrevistas y cocktail nocturno, de esos que rechazas la primera copa por pudor, pero que vuelves a casa con los tacones en las manos.  Se celebran los premios de la Academia del Cine y mi candidatura suena con fuerza entre las favoritas.

Había encontrado en la casa un lugar donde especialmente me sentía en paz, aunque echaba de menos esos altavoces que el diseñador me recomendó instalará en la habitación al hacer la reforma. Play!, hizo el dedo sobre el botón de mi teléfono, sonó entonces Chet Baker, un viejísimo directo llamado Jazz in Paris. Allí en recogimiento, en plena introspección, mientras la luz tenue lo bañaba todo,  imagine con una media sonrisa mi discurso al recibir el premio, …no recuerdo más, solo que amanecí felizmente abrazada a un libro, mi fiel escudero. El placer de descansar, el elixir que a veces parecemos olvidar cada noche.

 

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