Diario de una cocina

Es solo una cocina, pero puede ser un todo. Debemos pensar muy bien en todos los recorridos diarios que haremos en ella, en nuestros RITUALES. Desde que llegamos con las bolsas de la compra, donde las dejaremos, como cargaremos los alimentos en la nevera, donde almacenaremos los neutros, donde lavaremos los alimentos, donde prepararemos la comida, la zona de cocción donde estará situada, el acceso cómodo para llevar la comida a la mesa, para luego volver al último ciclo, donde dejaremos los platos sucios, desde donde los cargaremos al lavavajillas y el recorrido que haremos hasta dejarlos una vez limpios, que todo ello sea cómodo y tenga sentido.

Superada esta primera fase, la más importante, debemos dar paso a las emociones y aún tratándose de una cocina, no debemos renunciar a ello. Cocinar con vistas,  desayunar mientras nuestra mirada se pierde en el horizonte del mar o casi apagar la luz para disfrutar de la intimidad de una copa de vino.

Los espacios adquieren una nueva dimensión, la cocina funcional y la cocina sensorial deben relacionarse, que ellos decidan el tipo de amistad 😉

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